59 Platos, ¿Cerca o lejos? La posición que puede desequilibrarte.

¿BUSCAS ALGUNO DE MIS LIBROS?

Óscar es un batería roquero con bastantes platos en su set, que al terminar un redoble o fill, sentía que el golpe de plato siempre llegaba algo tarde.

También me explicó que tenía algunos problemas en ciertos pasajes si quería añadir salidas a platos manteniendo patrones complejos en el bombo. Como está tocando música bastante cañera con estructuras complejas al estilo del rock progresivo, no le queda otra que liarse.

Tiene 34 años y experiencia en grupos, grabaciones y directos, y notaba cómo cada vez las cosas que antes le parecían aceptables, cada vez lo eran menos. ¿Tocaba peor con los años? No… pero su exigencia era mayor, y su DNI más antiguo.

Cuanto más aprendes, más te das cuenta de lo que haces mal, y ciertos errores que antes ni apreciabas ahora son auténticos abismos que no puedes dejar pasar. Y más en una época donde tocar con metrónomos, secuencias y métricas irregulares es más común, y a Óscar le pasaba esto. Estos factores fueron suficientes para llamarme y buscar una solución.

En una de sus grabaciones, detectó un pequeño retraso que se repetía en los golpes de platos al final de sus redobles, ¿y cuál fue la solución? Acelerar los movimientos de salida hacia los platos. Y ahí empezaron unas molestias en la zona de los hombros. Aparte de que acababa más cansado de lo habitual en los ensayos.

Con el tiempo, todo esto desembocó en la estabilidad de algunas secciones de bombo un poco intrincadas, y empezó a crecer la sensación de inseguridad. Empezó a apretar un poco más, y nada, el agobio…

Y para salir del agobio, me llamó para concertar un plan individual para analizar los tres ejes del baterista, y en el primer análisis salieron a la luz distintos aspectos mejorables, tanto en la posición del set como en la postura corporal y el equilibrio.

El mantra a repetirnos es el siguiente: La batería es un objeto, un cacharro, y nuestra relación con la batería puede convertirse en tóxica en el momento en que le damos demasiado poder. En primer lugar, el batería la asemejó a una mesa del IKEA. Porque una mesa la usas y la sitúas de modo que te sirva, y ahí no hay discusión, ¿y por qué con la batería somos tan reticentes?

En el caso de Óscar, sus platos estaban demasiado lejos. Quedaban de catálogo en las fotos, pero la posición de esos platos pedía que el brazo se alargara del todo, y eso provocaba algunas cosas.

Al tocar, la musculatura de los hombros y de los trapecios se tenía que alargar en exceso y de forma explosiva, y eso provocaba algún que otro latigazo en esa zona.

Por otro lado, al tener que hacer una trayectoria tan larga, no solo llegaba un poco tarde al plato, ya te puedes imaginar lo que pasaba con el tempo de las siguientes secciones al volver a la posición…

Y el equilibrio; al tener los platos tan lejos, el movimiento exagerado de los brazos provocaba que el tronco se moviera, con lo que el equilibrio se veía afectado, y… ¿qué pasa con los pies cuando el peso del cuerpo no se distribuye bien? … ¿Y con el tiempo… y el sonido… y la solidez de los patrones? … Todo afectado. Porque acuérdate de que la gravedad y tu peso corporal no desaparecen cuando te sientas en la batería.

Desde mi punto de vista, la solución a este y muchos otros casos está en situar el cuerpo en el centro de las relaciones. Al final, la idea musical va a pasar por el cuerpo para convertirse en sonido en la batería, así que si la batería provoca que el cuerpo tenga que trabajar de más, al final lo que se ve afectada es la claridad de la idea.

Por esto considero importante tener una referencia en el cuerpo. En el caso de los platos, va a ser con el brazo extendido del todo, de modo que el plato pueda tocar la palma de nuestra mano. Al tener esta referencia, pasa lo siguiente:

  1. Evitamos la hiperextensión del brazo para alcanzar el plato, con lo que el brazo tiene un punto de flexión para poder volver.
  2. Las trayectorias de ida y vuelta se simplifican, con lo que es más sencillo mantener el tempo.
  3. Como no hay un movimiento tan extenso, evitamos que el tronco se desestabilice, con lo que los pies pueden funcionar mejor y, como no, el tempo y el empaque de todo lo que toques mejora.

Al hacerlo así, puede que al principio notes tus platos muy cerca, pero de este modo vas a tener un punto 0 para situarlos siempre del mismo modo y generar un sistema para montar la batería. En mi caso, este sistema te lo planteo en mi libro «Primero el Batería».

Al final de la jugada, todos queremos tocar mejor, y la posición de nuestro set puede provocar movimientos y trayectorias que limitan nuestro desarrollo. Y si no nos fijamos en el cuerpo, no las vamos a poder detectar nunca. Mi aporte para la solución de esto son los dos libros y todo lo nuevo que saldrá en septiembre. Y si necesitas algo más concreto, ya sabes dónde encontrarme.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *