¿quien soy?

En el año 1999, dos semanas después de abandonar un trabajo convencional en un almacén para dedicarme profesionalmente al estudio de la música, mi espalda dijo basta. En menos de un mes pasé de poder estudiar 8 horas al día, a poder tocar solo 30 minutos sin dolor… Y ese momento fue en el que empezó todo.


Mi experiencia vital me ha enseñado que en la vida puedes aprender desde dos lados; el lado positivo, basado en el ejemplo a seguir. O desde el lado negativo, basado en lo que no se hace del todo bien y que te enseña desde lo que no es correcto. Por suerte, dime masoca, muchas facetas de mi vida se han desarrollado desde esta segunda opción. Y aunque desde el punto mental y físico genera momentos complicados, los aprendizajes que se obtienen son realmente significativos y perduran en el tiempo como tatuajes en la piel de lo vivido. Y esto me sitúo en un punto dónde pude mirar todo con mucha perspectiva, y situé mi atención en mí, y en mi cuerpo, y no en mis héroes.


Como todo músico mi objetivo siempre ha sido tocar mejor, y en mi caso las fórmulas convencionales de aprendizaje no han funcionado. De ahí la necesidad de profundizar al máximo en aspectos que quizá para algunos no son relevantes, en mi metodología se convierten en claves. El detalle se ha convertido en algo imprescindible tanto para aprender como para explicar, de ahí que el análisis en profundidad de todos los aspectos sea necesario, y al añadir esta capa extra de comprensión, te digo que los resultados son maravillosos.


 
 Todo lo que escribo y planteo en mi metodología no pretende ser una nueva fórmula mágica del desarrollo de la técnica en la batería, sino más bien una guía detallada que parte desde el punto de vista corporal.  Al cambiar el enfoque, aparecen irremediablemente nuevas preguntas, que a su vez provocan en ocasiones respuestas inesperadas. En ningún caso mis afirmaciones pretenden invalidar la información que ya existe, pero sí que sé que la complementa, y que acaba ofreciendo un rango mayor de posibilidades y añade nuevos enfoques donde los bateristas aprenden mejor. Desde la comprensión de esta nueva información y habilidad, espero que cada baterista siga su camino con más herramientas que le empoderen y le ayuden. Al fin y al cabo, estudiamos para poder tocar mejor. 


Y de lo que sí estoy seguro, y la experiencia de estos años me lo confirma, es que los bateristas a los que acompaño mejoran de manera significativa.